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Jueves, 22 Noviembre 2018 22:51

María y las almas del purgatorio

Escrito por Marina del Carmen
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La devoción a la Virgen del Carmen está íntimamente ligada a las ánimas benditas del purgatorio, de donde María es Reina y protectora. Es por tanto una devoción muy llena de caridad fraterna, ya que honrando a la Madre del Carmen nos acercamos con cariño a todas esas almas, ya salvadas, que están en camino a la plenitud de la Gloria. Amando pues a las benditas ánimas, agradamos mucho a la Virgen María que las visita y seguramente acorta también su tiempo de llegada al Cielo. Pero vamos a repasar los fundamentos de todo esto:

Virgen del Carmen color¿Qué es el purgatorio? Es el estado intermedio, tras la muerte, entre la tierra y el cielo, donde van las almas seguras ya de su salvación pero que no están del todo purificadas en sus corazones, aunque ya han sido perdonadas por Dios de sus pecados. El purgatorio es un regalo de la misericordia divina, ya que ningún alma con impurezas puede ser del todo feliz en la eternidad junto a Dios.

¿Se puede dudar o negar la existencia del purgatorio? No se puede dudar, ni menos aún negar. Es doctrina de fe católica que, como toda verdad, tiene fundamento en la Biblia y concretamente en 2 Macabeos 12,43-46. No es tema opinable, sino que pertenece al depósito de la fe.

¿Quienes van al purgatorio? En realidad es un misterio que solo Dios conoce. Pensamos que son muchas las personas que van al purgatorio, pues pocos son los que mueren perfectamente purificados; y, por otro lado, deseamos y confiamos en que sean pocos los que se condenen al infierno; esperamos que Dios en su infinito amor y misericordia tratará de suscitar la conversión del pecador hasta el último momento de la vida. No obstante, no debemos jugar con la misericordia de Dios, y hay que asumir que Dios nos ha dado una libertad que Él mismo respeta, incluso para los que se obstinan en el pecado. Algunos santos con revelaciones particulares han “visto” el purgatorio con millones de almas y, a la vez, el infierno también con muchas almas [como sucedió en Fátima], pero con un perfil común: eran pecadores obstinados, y además no creían en la existencia del infierno. Por otra parte, María en Fátima nos enseña que nuestra oración confiada a Dios puede salavar a las almas de ir al infierno. Ella necesita nuestras oraciones y sacrificios para que sus hijos se salven. No escatimemos esfuerzos en ayudar a María a salvar a los hombres.

¿Qué es el “sufrimiento gozoso” del purgatorio? El sufrimiento es de carácter moral, y consiste en revisar toda la vida personal dándose cuenta, desde la mirada de Dios, de la maldad de cada pecado que no ha sido del todo purificado en la conciencia. El purgatorio destruye la subjetividad moral y nos hace comprender el efecto del pecado delante del amor de Dios rechazado, así como también el efecto que nuestro pecado causó en el prójimo y en nuestra alma. La imposibilidad de “volver” a la tierra a remediarlo y, sobre todo, la visión del Corazón de Cristo ultrajado y dañado, causan un tremendo dolor en el alma. El “tiempo” de estar en el purgatorio es decidido por cada alma al ver su pecado, y se acorta por las oraciones de los que vivimos en la tierra. El gozo del purgatorio es la seguridad de estar salvado, y recibir las oraciones que llegan desde la tierra.

¿Cómo amar a las benditas ánimas? Pues rezando por ellas, aplicando la Misa por ellas, comulgando en gracia de Dios tras haber confesado, ofreciendo por ellas los sufrimientos físicos que tengamos, etc., y de ese modo agradamos y honramos a la Virgen María Reina del Purgatorio en su advocación del Carmen.

¡Grabemos en nuestros corazones una constante oración por las almas del purgatorio, y ellas nos la devolverán con sus oraciones, en un raudal de infinitas gracias que se intercambian entre el Cielo y la tierra!

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