No obstante, son a la vez necesarios: necesitamos de ellos para expresar la realidad divina lo mejor que podamos. De hecho, la Iglesia siempre se ha esforzado por formular con precisión lo que cree, el depósito de la fe recibida, vinculando la fe incluso a algunos conceptos, términos o expresiones verbales. ¿De dónde han salido los términos empleados para expresar la fe? O bien ya existían en el lenguaje vulgar, o bien se creaban expresamente:
- Por una parte, se han usado palabras ya existentes en el lenguaje común. Así, estas palabras han sido reelaboradas, redefinidas, o se les ha añadido connotaciones nuevas. Véase por ejemplo el concepto latino de "persona": en su origen se empleaba en el teatro griego para designar la máscara de los actores, y después de evolucionar en su significado a lo largo del tiempo, finalmente la Iglesia la empleó para referirse al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, las tres personas divinas.
- Por otra parte, la Iglesia también ha inventado palabras nuevas que no existían, ha formulado nuevos conceptos para expresar lo más profundo del misterio. Por ejemplo, inventó el neologismo griego homoousios ("consubstancial", de la misma esencia o naturaleza), para poder expresar la plena divinidad del Hijo frente a la herejía arriana del siglo IV.
La necesidad de usar palabras para manifestar la fe ha obligado a la Iglesia a definir bien el significado de cada término. Son conceptos/palabras que sirven para expresar, conceptualizar y profundizar en la regula fidei (regla de la fe), permitiendo así ahondar en el propio misterio de la fe recibida.
Por eso mismo, a la hora de usar el término "corredentora" aplicado a María, debe explicarse su contenido y conveniencia (o no conveniencia), para que no se repitan -por ejemplo- los malentendidos con el término homoousios en el siglo IV durante la crisis arriana. En aquel momento, los cristianos ortodoxos de Oriente rechazaron a los ortodoxos de Occidente por considerarlos herejes triteístas (o monarquianos, según los casos), y viceversa, por considerarlos herejes monofisitas o arrianos. Esto sucedió por una comprensión errónea del contenido que cada uno volcaba en los distintos conceptos empleados. Cada uno entendía los conseptos de un modo distinto1.
Sólo cuando San Hilario de Poitiers, desterrado al Oriente, y San Atanasio, desterrado al Occidente, tomaron contacto con la Iglesia del lugar, pudieron comprender el contenido ortodoxo de algunos términos que ellos consideraban heréticos2. Así, empezaron a entenderse los cristianos ortodoxos de Oriente y Occidente, y pudieron unirse frente al error arriano.
Así pues, por la importancia de comprender bien el contenido de los conceptos, y para que todos entendamos lo mismo al usar el concepto de "corredención", trataremos de explicar con la mayor precisión y simplicidad posible qué significa el título de "Corredentora". Para ello, en primer lugar, se debe explicar qué es la Redención. Es lo que abordamos en el siguiente post: PINCHA AQUÍ
1 Para profundizar en esta cuestión, cf. M. Simonetti, La crisi ariana nel IV secolo (Studia ephemeridis Augustinianum 11; Institutum patristicum Augustinianum, Roma 1975).
2 Cf. Ibid. 220-227.
Comentarios
Cuando prpongo el término "prorredención" no es en el sentido de reemplazo sino como significado del sentido de la Corredención para una mejor conprensión porparte de aquellos que lo objetan.
Atendiendo a las declaraciones del Papa del 12 de diciembre de 2019, creo que seria una especie de punta de iceberg que permita luego la profundización del misterio de la redención y la colaboración de María.
En cuanto a que un neologismo debería ser pronunciado por un Papa, quizá nos sorprenda un dia Francisco que ya incluyó en la teología la "conversión ecológica" y las "tonteras"...
No obstante, es interesante reflexionar sobre otros posibles términos, porque nos ayuda a profundizar en el misterio de la colaboración de MAría, que es en el fondo lo más importante.
De esa manera tendriamos un vocablo que explicita, creo yo de manera más clara,el contenido precioso del título de Corredentora, acotando adecuadamente su significado y clarificando muchas dudas y cuestionamientos.
Además, siguiendo la analogía propuesta, María también da a luz a los nuevos hijos redimidos, cuestión ya suficientemente explicada con la “Maternidad Espiritual de todos los cristianos”. Es cierto que todos los cristianos uniendo nuestros dolores a los sufrimientos de Cristo (como dice San Pablo) también ayudamos a nuestra propia salvación y la salvación de los demás, pero siempre subordinados a Cristo, el Único mediador y el Único Salvador. Es decir, todos somos en cierta manera según nuestro grado de cooperación con la Gracia, posibles de ser llamados “prorredentores”. La misma Iglesia en cuanto Madre también lo es.
La partícula “Pro” referida a posibilitar una acción de un tercero con la colaboración del primero. Ejemplo, los humanos somos llamados por el Magisterio “Procreadores” por nuestra cooperación en la generación de hijos de la especie humana que de esta manera son creados por Dios a través de los esposos.
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.