Viernes, 18 Septiembre 2020 17:30

Corredención de la Virgen María en Sta Teresa de Calcuta (1/5) Destacado

Escrito por Katarzyna Maria Krupa, HAM
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Tratar sobre el tema de la corredención de la Virgen María en la vida de santa Teresa de Calcuta no es fácil. Ciertamente no por inseguridad de los datos sino por la peculiaridad del camino de santidad de esta santa. No hay muchos escritos en los que la santa de los pobres nos hable de su pensamiento. Porque no fue santa del escritorio sino de la calle. No de la teoría sino de la práctica. No de las alturas sino de lo más pobre. Lo que podemos “leer” de su pensamiento es su vida. Ella misma decía: “Nosotras vemos la necesidad y actuamos”. No era persona teórica sino persona de la acción, sobre todo del acto lleno de ternura y misericordia. Por consiguiente, vamos a centrarnos en los actos que nos muestran los puntos claves para santa Teresa. Podemos ver la práctica de la caridad, amor y confianza a la Virgen en forma extrema y muy de niña, y de esta forma descubrir que santa Teresa de Calcuta vivía lo que creía: que “la definición papal de María como Corredentora, Mediadora y Abogada traerá grandes gracias a la Iglesia”.

254c1f2cc8a6642e69a27a3bc0de3326La vida de Ganxhe Bojaxiu (futura santa Teresa de Calcuta) desde su principio estuvo llena de la presencia de la Virgen. Los padres de Ganxhe –Nikölle y Drane– eran personas creyentes y nobles en su forma de actuar. Los pobres podían encontrar en su casa un hogar y apoyo. Tras la muerte del padre, la madre se quedó con los hijos y su situación material cambió bastante. Pero eso no significó que su casa se cerrase para los necesitados. La fe tampoco cambió. “Me acuerdo de modo particular su fe. Cada noche rezábamos juntos. Durante el mes de mayo íbamos a la iglesia a rezar el rosario y a la bendición” – dijo Lazër, hermano de Ganxhe, y añadió: “Mi madre rezaba siempre, en la iglesia, en casa, por la calle. Tenía siempre el rosario en la mano”. Pues desde pequeña la futura santa ya vivía un ambiente de fe, donde la Virgen tenía un lugar especial. Esto indudablemente tenía que dar fruto. Quizás por eso su hermano dijo respecto de su madre: “Recuerdo que decía que no gozaría por mucho tiempo de la compañía de Ganxhe por dos motivos: su naturaleza enfermiza, o quizá su entrega a Dios. Por eso amaba mucho a Ganxhe, cuando Dios la llamó, ella la ofreció con agrado”. El testimonio que da Lazër sobre su madre nos muestra que este corazón maternal era libre para entregar a su hija. Este amor, que no quiere poseer sino que se entrega plenamente puede venir solo de Dios, a través de Virgen, que vivió perfectamente la entrega a su Hijo. Este desprendimiento se ve en lo que dijo Drane: “será lo que Dios querrá y escogerá. Es mía, pero es todavía más de Dios, como todos nosotros, todas nuestras familias”.

Ganxhe a los seis años recibió la primera Comunión y a los siete la Confirmación. Cuando era joven entró en la Congregación Mariana. Allí se entregaba muchísimo. Con otras jóvenes preparaban a las muchachas para los sacramentos, rezaban rosarios y hacían sacrificios ofrecidos por la conversión de Skopje. Era un activo miembro de coro parroquial. El Padre Jambrekovič, que fue párroco en Skopje en los años 1925-1928 dijo: “Después de tantas plegarias y sacrificios, ahora vienen también muchos chicos, de uno en uno, así que el coro ha crecido y es mucho mejor”. La parroquia fue para ella su segunda familia; casi siempre estaba presente, se comprometía mucho. Seguramente por eso le llamaban “el alma de la juventud católica de Skopje”.

En este tiempo tan activo y entregado no faltaron momentos de silencio. Drane mandaba a sus hijos al santuario mariano de Letnica. La futura santa así cuenta los primeros momentos de reconocer la llamada vocacional: “¡estuve durante seis años rogando y pensando! A veces me parecía que no tenía vocación. Al final me convencí de que era llamada por Dios. En esto me ayudó mucho la Virgen de Letnica, la Virgen de Montenegro” y “por primera vez oí la voz divina, mi vocación, en nuestro santuario de Letnica…, y con el cirio en la mano y el corazón ardiente decidí: Deseo ser sólo de Dios”. Como era tan entregada y conocida, su camino con el Señor se percibía desde fuera. Lorenz Antoni, su primo y compañero lo recuerda así: “Estábamos allí también, el coro y la juventud católica de Skopje, pero sobre todo mucha juventud llegada de varias parroquias. Estaba muy bien de salud, tranquila, serena, diría que muy entusiasmada. No me dijo nada en Letnica, pero vi, noté que había sucedido algo. El 20 de agosto 1928 me confió: "por fin me he decidido, ante nuestra querida Virgen de Cërnagora: iré a las misiones y me dedicaré a Dios para la salvación de las almas!” . Ganxhe Bojaxiu confiesa que “durante la fiesta de la Asunción he pedido a la Virgen de Letnica su bendición materna: «¡Virgen mía, ayúdame a realizar el proyecto y la voluntad de Dios, como has hecho tú! Asísteme en este viaje largo y desconocido. Parto contigo, Virgen mía… No sé cómo será mi vida futura, el trabajo, el apostolado.»”.

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Visto 354 veces Modificado por última vez en Martes, 22 Septiembre 2020 10:41

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